Marvel Tōkon: Fighting Souls llega de la mano de Arc System Works, publicado por PlayStation Studios en colaboración con Marvel Games. No soy un jugador habitual de fighting games: tengo pocos títulos del género encima, principalmente Mortal Kombat, aunque también dediqué bastante tiempo a Dragon Ball FighterZ, un juego que disfruté mucho. Ese antecedente es relevante, porque FighterZ es el predecesor espiritual de Tōkon: comparten desarrolladora y varias decisiones de diseño que terminan de justificar la propuesta de este nuevo título.
Este año probé otros estrenos del género, como Invincible VS y 2XKO, y ninguno logró el mismo nivel de interés que Marvel Tōkon. No soy el único: el juego debutó con puntajes de 86-87 en Metacritic y OpenCritic, con un 90% de la crítica recomendándolo, ubicándose entre los mejor puntuados del catálogo de Arc System Works, a la par de Dragon Ball FighterZ y Guilty Gear Strive.

Un 4v4 que en la práctica funciona como un 1v1 coral

Equipos de cuatro, pero el peso de la pelea recae mayormente en un solo personaje
Equipos de cuatro, pero el peso de la pelea recae mayormente en un solo personaje
La particularidad de Tōkon está en su sistema de combate: se enfrentan equipos de cuatro personajes, pero el jugador maneja principalmente a uno solo. En medio del combate es posible cambiar a cualquiera de los otros tres para sumarlo al combo, extenderlo, o cubrir una desventaja puntual frente a determinado rival. Es una mecánica poco explorada en el género, y ahí es donde Tōkon busca diferenciarse: plantea un 4v4 que, en la práctica, termina funcionando como un 1v1 entre grupos.
La propuesta se aleja de la de FighterZ, donde el jugador elegía dos o tres personajes y, cuando uno caía, el siguiente debía sostener la desventaja y, con buen manejo, remontar la pelea. Esa tensión particular no está tan presente en Tōkon. No queda del todo claro si se trata de una cuestión de práctica o del propio diseño del juego, pero en la experiencia de juego personal tiende a predominar un único personaje principal, usando al resto sobre todo como asistencia.
A diferencia de otros tag fighters que exigen manejar el equipo completo desde el inicio, Tōkon permite desbloquear personajes de forma progresiva durante el combate, lo que reduce significativamente la barrera de entrada para quienes recién se inician en el género. Los comandos son simples y equivalentes entre personajes, con inputs tanto clásicos como simplificados, lo que permite acceder al juego sin depender de motions complejos, sin resignar techo competitivo para quienes busquen profundizar.

Deadpool, párrafo aparte para un homenaje construido a la cultura fighting game

Este es uno de los mayores aciertos del título. Deadpool es el personaje que rompe la cuarta pared y es plenamente consciente de estar dentro de un fighting game. Todos sus golpes y movimientos especiales funcionan como referencias directas a la cultura de los juegos de pelea: desde el “Get Over Here” de Scorpion (con su “Toasty!” incluido) hasta el pop-off de Woshige en el EVO 2015 de Guilty Gear Xrd, pasando por una intro que parodia directamente la entrada de Cell en Dragon Ball FighterZ.
No se trata de un puñado de chistes aislados, sino de un personaje construido enteramente como tributo a la comunidad competitiva de fighting games, lo que explica la enorme cantidad de clips y análisis dedicados que generó más allá del propio marketing del juego. Es, posiblemente, la mayor evidencia del nivel de dedicación que hay detrás de este proyecto.
Cada movimiento de Deadpool funciona como una cita a la historia de los fighting games
Cada movimiento de Deadpool funciona como una cita a la historia de los fighting games

Una oferta de modos amplia, del roguelike al formato por equipos

Aunque Tōkon puede pensarse como un juego orientado a la escena competitiva, ofrece bastante contenido para el jugador casual o para quien se acerca principalmente por ser fan de Marvel. Está el All-Star Arena, un modo de estructura roguelike donde se elige el camino a seguir, se acumulan potenciadores y se enfrentan rivales cada vez menos convencionales; y está Arcadia Rumble, un modo de hasta ocho jugadores con avatares chibi, centrado en recolectar estrellas y “Fighting Souls” antes de que termine el tiempo, con enfrentamientos 1v1 intercalados.
El componente más sólido del modo historia es el Episode Mode, escrito por Kieron Gillen, guionista reconocido dentro del universo Marvel (Young Avengers, Uncanny X-Men, Eternals). Son cinco historias, una por equipo, cada una ilustrada por un artista de cómics distinto, articuladas en torno a la amenaza de un villano de perfil pugilístico, el Champion, que organiza un torneo bajo la premisa de que su victoria implica la destrucción de la Tierra, mientras que perder significa salvarla. El paralelismo con el arco de Cell de Dragon Ball es evidente, y funciona más como un guiño para conocedores del género que como una sorpresa narrativa, aunque vale destacar el nivel de producción artística detrás de cada capítulo.
El Episode Mode desarrolla cinco historias paralelas, una por cada equipo del roster
El Episode Mode desarrolla cinco historias paralelas, una por cada equipo del roster

Personalidad marcada en cada personaje

El juego cuenta con una variedad amplia de personajes, cada uno con una identidad propia y un desarrollo cuidado. Es una característica habitual del género (personajes que se sienten distintos entre sí, con su propio set de habilidades) pero acá está especialmente bien resuelta en relación con la fuente original: Spider-Man se juega de manera completamente distinta a Carnage, que a su vez no guarda relación con el estilo de Miss Marvel. El roster de lanzamiento cuenta con 20 personajes divididos en cinco equipos fijos de cuatro (Unbreakable X-Men, Amazing Guardians, Fighting Avengers, Knights of Doom y Samurai Outriders), con al menos cuatro personajes adicionales ya confirmados como parte del contenido descargable del primer año.
En el plano visual, es probablemente el trabajo más logrado de Arc System Works hasta la fecha. Conserva la identidad anime característica del estudio (la misma que le funcionó en Dragon Ball) sin perder respeto por el material de origen de Marvel. Es, en cierto sentido, un regreso al espíritu de Marvel vs. Capcom, aunque con un nivel de producción que hoy no tiene nada que envidiarle al resto del género.

El punto débil: el online, especialmente desde Latinoamérica

La principal observación que puedo hacerle al juego, al menos en la experiencia jugando en PlayStation 5 desde Latinoamérica, tiene que ver con la dificultad para encontrar partidas por matchmaking convencional. Es necesario recurrir a modos específicos, como salas armadas, para acceder a partidas online de manera consistente.
La fricción en el online no es exclusiva de esta experiencia: parte de la prensa internacional también reportó demoras para encontrar partidas durante los primeros días. La versión de PC, además, tuvo un lanzamiento más problemático que la de PS5, con reclamos por el requisito de cuenta de PlayStation Network, fallas de anticheat y directamente incompatibilidad con Linux y Steam Machines, lo que derivó en una recepción más mixta en Steam respecto de la consola. Esto no invalida las virtudes del juego, pero sí conviene tenerlo en cuenta a la hora de elegir plataforma: por ahora, PS5 parece ofrecer la experiencia más estable.
Conclusión

Para quienes disfrutan de los fighting games, Marvel Tōkon: Fighting Souls es una de las mejores opciones del año, por encima de referencias como el título de Avatar, el de Invincible o el propio 2XKO de Riot Games. La recepción crítica respalda esta impresión: Marvel Tōkon: Fighting Souls se ubicó entre los mejor puntuados del año y a la altura de los trabajos más destacados de Arc System Works.

También vale la pena señalarlo para quienes no siguen habitualmente el género pero se sienten atraídos por el juego a través de Marvel, de personajes como Spider-Man, de su apartado visual o de los homenajes de Deadpool. Es un título accesible para quienes no forman parte del núcleo duro del género: cuenta con modos offline, un modo roguelike, un modo de fiesta y una campaña con identidad propia, pensados para facilitar el aprendizaje sin necesidad de exponerse de entrada al online competitivo. Su mayor virtud sigue siendo el propio combate: alcanza con elegir un personaje afín para encontrar partidas dinámicas y entretenidas, tanto en solitario como en grupo. Para quienes cuenten con PlayStation 5, es una propuesta recomendable.